1. Frecuencia de limpieza
La frecuencia depende del modelo, el polvo, el entorno y las horas de funcionamiento. Seguir el manual y el plan de mantenimiento del centro, con controles más frecuentes si se acumulan depósitos.
1. Horas e historial de mantenimiento
Registre las comprobaciones y limpiezas realizadas. La duración de la operación por sí sola no basta para establecer una frecuencia idéntica para todos los ventiladores.
2. Estado observado
Examinar los depósitos visibles con el equipo parado y con un acceso adecuado. Un ruido, una vibración o una pieza dañada requieren un diagnóstico, no solo una limpieza.
3. Condiciones del emplazamiento
El polvo, la humedad y los productos presentes pueden imponer un método específico. Los trabajos en altura deben ser organizados por personas cualificadas.
2. Método de limpieza
1. Preparar la intervención
Pare el equipo, asegure la alimentación contra un rearranque y siga los métodos autorizados por el fabricante. Proteja el motor, el controlador y las conexiones; no aplique agua ni detergente sin instrucciones.
2. Utilizar herramientas adecuadas
Limpiar las superficies accesibles sin rayar las palas ni modificar su forma. Evitar las herramientas puntiagudas y los desmontajes no previstos. Los componentes internos están sujetos a los procedimientos de mantenimiento del modelo.
3. Comprobar antes de reanudar el funcionamiento
Comprobar que no haya herramientas ni residuos y respetar el secado previsto en el manual. No utilizar una fuente de calor improvisada; volver a colocar las protecciones y hacer que se realicen las comprobaciones requeridas antes de volver a ponerlo en marcha.
